martes, septiembre 18, 2007

Llaveeeees!!

Estoy atrapado. Vago entre una nube de humo, un desvencijado calefactor, un
cenicero colmado de colillas rancias y un gran tazón de café negro. Decido
repentinamente escapar de la factoría de momentos clichés en la que se ha
convertido mi habitación. Arrojo con fuerza una boina en dirección al taburete
de roble envejecido que agoniza en un rincón de la habitación, allá al lado de
la ventana, al lado del eterno reflejo de ese edificio corporativo. El aire
viciado se introduce lentamente y sin permiso por cada espacio vacío. Me niego,
grito y despierto.


Señor editor:

Hay muchas ocasiones en las que me siento mediocre, infinitamente. Ya no son esos momentos en los que no me atrevo a pasar entre la multitud sin pedir permiso. Mi profesor de religión diría con voz grave "eres un mediocre!". Ahora mi preocupación, y estoy seguro que la de muchos otros, radica en aquellas situaciones en que no puedo hacer prevalecer lo que personalmente creo que es correcto y lo que socialmente se impone en materia de comportamiento o incluso, en materia sentimental.

Donar el vuelto en el supermercado es una perfecta muestra de este problema. Hacer mas rico a una gran cadena de supermercados no es precisamente uno de mis objetivos. Tampoco lo es ayudar a un techo para Chile, fundación Las Rosas o los niños con cáncer, pero si puedo hacerlo lo hago. Aunque no donando en el supermercado. Cada vez que "dono" un peso, la verdad es que regalo medio peso al supermercado y medio peso a la fundación benéfica. Eso es un robo. Robo hormiga diría el supermercado.

Es por eso que cada vez que la cajera me pilla volando bajo o con el carácter extremadamente diezmado, digo que si, que dono los pesos. Luego me destrozo por ser tan débil, por dejar tantas veces que el rico me robe peso a peso, de manera camuflada en las cuentas de la luz, el teléfono y el agua, y por dejas que me estafe, por que ahí radica la diferencia, en las donaciones del supermercado.

Mas encima, hay que soportar ese estúpido sistema que cada cinco minutos inhabilita las máquinas y hace gritar a la cajera por ayuda mientras las flaites supervisoras coquetean con los empaquetadores

jueves, septiembre 06, 2007

El colmo

Osea es que estos es increíble!. Es que no somos capaces de mantener un blog!?. Estamos en una crisis, gallo.
Crisi