miércoles, mayo 16, 2007

Sigue el camino amarillo

Tres horas de evaluación.
Pruebas en dos partes: El comienzo y la venganza.
Niños por aquí, niños por allá. Niños flaites.

Siento que llevo mucho tiempo esperando algo que de verdad quiera hacer. Y no es que no me anime solamente, sino que estoy en una etapa en que siento que nada me contenta. De hecho he llegado a la idea absoluta que no podría dedicar mi vida a una causa, "lo siento soy vendida y me encantan las tendencias". Me gusta tanto tantas cosas que pensar en elegir una y dedicarme a eso me aturde.

Claro está para mi y para todos que no estoy en mi camino.
No es el camino equivocado, mi carrera no es algo que me produzca "Nooooo!", pero no es mi camino. Yo no lo elegí, lo asumí y ahora me toca lo mismo con la culpa y la vengüenza.
Lo reconozco en todo, es tan claro y tan absoluto. Lo veo en mis libros que no tienen que ver con mis estudios, tiene que ver con la gente que me carga, tiene que ver con que este No es mi lugar.
Forastera, que le llaman... y aquí extranjero no se habla.


Y es que hoy creo que no tengo caminos, sino que tengo que cimentarlos. "Caminante no hay camino y toda esa lata que me hace insoportable, soy Serrat y soy una lata".
Caminos de adoquines y mosaicos. Porque ya no espero el camino amarillo, ya sabes, crecí y es una pena, pero es hora de asumirlo.

El camino que estoy haciendo ahora no me gusta, está muy rococó. De hecho en las reglas dice "Requisito Uno: Rococó". Y algo que he tenido claro toda la vida, toda, toda la vida, es que SIEMPRE he odiado el Rococó.

Espero el momento de florecer, yo sigo creyendo que el algún momento estallaré. Y dejaré la cagada y todos quedarán con cara de "Viste?".