El asunto es que la doctora terminó haciéndo una evaluación completa de mi estado de ánimo incluyendo teorías bastante aceptables.
Y luego, mientras yo lloraba desconsoladamente por la desdicha de mi vida, por mis culpas y decisiones erradas, la doctora mira el libro que estoy leyendo, lo miro yo... y nos largamos a reir.
"Esto parece el paraíso", John Cheever.
Todavía no termino de leerlo, así que no vengan a contar pasajes o el final.

La realidad es un ente macabro que esconde las peores bromas para hacerlas estrellarse contra tu rostro cuando menos lo esperas.
Y aquí mi abandono a la sociedad y la convicción de que o bien nací en una realidad equivocada o bien mis deseos no van acorde a mi realidad.
Viajar.
Desconectarse de la sociedad, un rato desconectarse del entorno. Yo quiero ser como Juanito Yarur y viajar para encontrarme conmigo misma.
Y no todo es tan malo. Saqué cuentas positivas de todo, o de casi todo.
Ahora ando con un ánimo a prueba de choques.
Ya tuve mis minutos de catarsis.
Tengo doble cupo en las horas médicas.
Panorama para el fin de semana.
El juego que les prometí casi listo.
Una amiga estrella que me hace reir a carcajadas (que no es mi doctora)
Y la más hermosa dedicatoria en el libro aquel.
1 comentarios:
El libro con el final más sonriente del mundo.
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